¿Por qué tu perro se lame las patas justo después de un paseo?

¿Por qué tu perro se lame las patas justo después de un paseo?

Llegáis a casa después de un paseo. Te quitas los zapatos. Tu perro va directo a su cama y empieza a lamerse las patas de forma intensa y persistente, como si no pudiera parar.

¿Te resulta familiar?

Lamerse las patas después de pasear es uno de los comportamientos más habituales que observan los tutores de perros y, al mismo tiempo, uno de los más infravalorados. "Es solo una manía", dicen algunos. O: "Simplemente se está limpiando".

A veces es cierto. Pero si ocurre de forma constante después de cada paseo, y especialmente si las patas están enrojecidas, calientes al tacto o desprenden un ligero olor a levadura, tu perro está intentando decirte algo. Y merece la pena prestarle atención.

¿Qué ocurre realmente durante el paseo?

El suelo por el que camina tu perro está cubierto de mucho más que tierra. Dependiendo de por dónde paseéis, el asfalto, la hierba y el suelo pueden contener:

  • Polen: especialmente en primavera y verano, el polen de gramíneas y árboles se deposita en el suelo y se adhiere a las patas y al pelo entre los dedos.

  • Ácaros del polvo y esporas de moho: muy comunes en la tierra, la hierba y las hojas acumuladas.

  • Pesticidas y herbicidas: utilizados en jardines, parques y zonas verdes públicas.

  • Productos químicos de limpieza: empleados para limpiar aceras y pavimentos, sobre todo en entornos urbanos.

  • Alérgenos de contacto: determinadas plantas y tipos de hierba pueden provocar reacciones cutáneas al entrar en contacto con la piel.

Para la mayoría de los perros, el contacto con estos elementos no supone ningún problema. Su sistema inmunitario los reconoce y sigue funcionando con normalidad.

Pero en perros con alergias ambientales o con un sistema inmunitario sensibilizado, el contacto con estos desencadenantes provoca una reacción inmediata. Las patas, debido a la finura de su piel y a su exposición constante al suelo, suelen ser el primer lugar donde aparece esa reacción.

Lamérselas es la forma que tiene el perro de responder al picor, la irritación o la incomodidad. Es un comportamiento instintivo. Sin embargo, cuanto más se lame, más se inflama la piel, y cuanto más inflamada está, más pica. Así se crea un círculo vicioso difícil de romper.

¿Siempre se debe a una alergia?

No necesariamente. Existen otras razones por las que un perro puede lamerse las patas después de un paseo:

  • Irritación mecánica: pequeñas piedras, espigas, espinas o restos vegetales atrapados entre los dedos. Si solo se lame una pata y luego deja de hacerlo, revisa primero si hay algún cuerpo extraño.

  • Asfalto caliente: en verano, el pavimento puede alcanzar temperaturas capaces de producir pequeñas quemaduras en las almohadillas. Si paseáis a mediodía cuando hace mucho calor, esta puede ser la causa.

  • Humedad y levaduras: si las patas se mojan durante el paseo y no se secan correctamente, el ambiente cálido y húmedo entre los dedos favorece el crecimiento de levaduras. Estas producen un picor muy intenso y un característico olor a humedad o levadura.

  • Hábito o aburrimiento: algunos perros desarrollan el hábito de lamerse las patas después de que un problema físico inicial haya desaparecido.

Sin embargo, si tu perro se lame las dos patas delanteras (o las cuatro), lo hace después de casi todos los paseos y la piel entre los dedos presenta un tono rosado o rojizo, la explicación más probable son las alergias.

La relación entre las alergias y las patas: ¿por qué precisamente ahí?

Los perros no experimentan las alergias igual que las personas. Mientras que nosotros solemos tener moqueo o lagrimeo, en los perros las reacciones alérgicas se manifiestan principalmente en la piel, y las patas son una de las zonas más afectadas.

La explicación es sencilla.

La piel entre los dedos es fina y está muy vascularizada, es decir, posee una gran cantidad de vasos sanguíneos y responde con rapidez a los estímulos del sistema inmunitario. Cuando los alérgenos presentes en el suelo entran en contacto con esa zona, se activa una respuesta inmunitaria local que libera histamina y otras sustancias inflamatorias responsables del picor inmediato.

Este proceso se conoce como alergia de contacto o dermatitis atópica desencadenada por alérgenos de contacto. Es muy frecuente en perros con alergias ambientales y suele empeorar en primavera y verano, cuando las concentraciones de polen son más elevadas y la hierba acaba de ser cortada.

Algunas razas presentan una mayor predisposición, como el Golden Retriever, Labrador Retriever, Bulldog Francés, West Highland White Terrier, Bóxer y la mayoría de los terriers de pequeño tamaño, aunque cualquier perro puede desarrollar sensibilidad a los alérgenos ambientales.

¿Qué ocurre si lo ignoras?

El propio lamido acaba convirtiéndose en parte del problema. La saliva introduce bacterias en una piel que ya está irritada. Con el tiempo, el lamido constante puede provocar:

  • Coloración marrón del pelo entre los dedos (debido a las porfirinas presentes en la saliva).

  • Engrosamiento y oscurecimiento de la piel, un proceso conocido como liquenificación.

  • Infecciones secundarias por levaduras o bacterias, que provocan todavía más picor.

  • Heridas abiertas y zonas en carne viva en los casos más graves.

Lo que empieza siendo un leve lamido después del paseo puede terminar convirtiéndose en un problema cutáneo crónico mucho más difícil de controlar. Actuar pronto marca la diferencia.

¿Qué puedes hacer?

Limpia las patas después de cada paseo

Al entrar en casa, pasar un paño húmedo o utilizar toallitas específicas para limpiar las patas, elimina una parte importante de los alérgenos antes de que desencadenen la reacción. Este sencillo hábito puede reducir de forma notable el lamido posterior al paseo.

Sécalas bien y protege la piel

No dejes las patas húmedas. Seca cuidadosamente el espacio entre los dedos para evitar el crecimiento de levaduras.

Una vez limpias y secas, aplicar un bálsamo para almohadillas ayuda a crear una barrera protectora, calma la irritación existente y favorece la reparación de la piel.

El bálsamo Dogobons está elaborado con ingredientes naturales y ofrece mejores resultados cuando se utiliza de forma regular después de cada paseo: limpiar, secar y proteger. Solo lleva unos treinta segundos y puede marcar una gran diferencia en perros con patas sensibles o reactivas.

Revisa las zonas por las que paseáis

La hierba recién cortada y los parques tratados con productos químicos representan un mayor riesgo para los perros alérgicos. Cambiar de recorrido o evitar las horas de mayor concentración de polen (normalmente a primera hora de la mañana y al final de la tarde) puede ayudar.

Actúa sobre la respuesta inmunitaria desde el interior

Limpiar las patas reduce la exposición al desencadenante. Los suplementos ayudan a abordar la hipersensibilidad del sistema inmunitario que hace que tu perro reaccione de forma exagerada.

Aquí es donde el apoyo interno marca la mayor diferencia. Un perro con un sistema inmunitario equilibrado reacciona con menor intensidad ante los mismos desencadenantes ambientales. Es decir, el mismo paseo, la misma hierba y el mismo polen provocan una respuesta mucho más leve.

Dogobons Alergia Inmunidad y Alergia Inmunidad Vegan han sido formulados específicamente para ayudar al sistema inmunitario a responder de forma equilibrada frente a los alérgenos ambientales, reduciendo la tendencia del organismo a reaccionar de manera exagerada ante aquello con lo que entra en contacto cada día.

Si además de las patas tu perro presenta piel de mala calidad, un pelaje apagado o irritaciones persistentes, Piel y Pelaje aporta un apoyo específico para reforzar la barrera cutánea.

Además, como aproximadamente el 70 % del sistema inmunitario se encuentra en el intestino, mantener una buena salud digestiva también forma parte de la solución. Los Probióticos ayudan a mantener una microbiota intestinal equilibrada, lo que contribuye a regular la intensidad con la que el sistema inmunitario responde a los desencadenantes externos.

No son soluciones inmediatas. Actúan de forma gradual, favoreciendo una respuesta inmunitaria más equilibrada tras varias semanas de uso constante. Sin embargo, en perros con lamido crónico después de los paseos, muchos tutores observan una reducción significativa de la intensidad del problema entre las cuatro y seis primeras semanas.

¿Cuándo deberías acudir al veterinario?

Si las patas ya presentan heridas, sangrado o signos de infección, como inflamación, secreción o un olor fuerte, lo primero es acudir al veterinario. Las infecciones secundarias deben tratarse antes, para que los suplementos puedan ofrecer todo su beneficio.

Del mismo modo, si tu perro se lame las patas durante todo el año, independientemente de la estación, conviene descartar una posible alergia alimentaria, ya que se trata de un desencadenante diferente que requiere un manejo distinto.

En resumen

Lamerse las patas después del paseo no siempre indica un problema grave. Pero cuando ocurre de forma constante, afecta a ambas patas y la piel muestra signos de irritación, suele ser una señal de que el sistema inmunitario de tu perro está reaccionando frente al entorno.

El suelo está lleno de desencadenantes que tu perro no puede evitar. Lo que sí puedes cambiar es la intensidad con la que su organismo responde a ellos.

Limpia las patas después de cada paseo, sécalas bien y, si este comportamiento se repite una y otra vez, considera ofrecerle el apoyo que su sistema inmunitario necesita para dejar de reaccionar en exceso, empezando desde el interior.

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